“Entre el suspiro y la retirada

A veces, lo efímero no es solo el tiempo, sino también la voluntad de estar. Este pensamiento nace desde la pregunta incómoda de qué somos, cuando no hay presencia, pero aún persiste el deseo. Escrito desde el borde de una espera que se agota y un amor que exige libertad sin olvido.

Efímero: aquello que dura poco... lo pasajero.

¿Por qué todo tiene que acabar?
Ni la vida es eterna,
incluso los recuerdos se desvanecen con el tiempo,
como tinta que el agua borra en una carta no enviada.

Podría escribirte un libro,
pero no me has permitido siquiera redactar la primera línea.
Dicen que todos hablamos lenguajes distintos del amor,
y eso —extrañamente— se comprende.
Pero la ausencia,
esa ausencia que grita en el silencio,
también habla.
Y muchas veces, lo hace con la claridad de un desinterés.

Al buen entendedor… pocas palabras.

Cuando se alcanza cierta edad,
los filtros se afinan,
los anhelos se definen,
y uno empieza a entender que no puede esperar afecto
de quien se ausenta sin motivo.
La ausencia —te lo digo con el corazón quieto—
ya no es una cualidad que estoy dispuesta a tolerar.

¿Por qué empeñarnos en definirlo todo
y no simplemente sentir?
¿Por qué tanto protocolo
en un mundo que se desmorona a diario?

¿Qué somos?
Quizá dos almas extraviadas
reencontrándose en un sentimiento
que hace mucho no saboreábamos.

Desnúdame el orgullo,
abrázame el miedo,
protégeme de esas miradas que atraviesan
como balas a quemarropa.

No quiero un esclavo de mi amor.
Quiero tu alma libre,
decidiendo estar conmigo,
reposando sin ataduras sobre mi pecho.
Quiero verte —no te escondas.

La vida se escapa entre los dedos,
y las oportunidades no tocan dos veces.

¿Saltamos?






De este lado del universo, Beth ✨


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